Materiales fotosensibles
El descubrimiento de las
sustancias fotosensibles se remonta a muchos años de antigüedad. El hombre
observó por ejemplo que al retirar un objeto dejado durante algún tiempo sobre
una hoja verde, ésta conservaba la silueta del objeto. Durante la Edad
Media los alquimistas en realidad ya conocían el efecto de la
luz sobre el cloruro de plata, y los primeros experimentos datan del siglo
XVII. Robert Boyle en 1663 describía que el cloruro de plata se
vuelve negro al exponerse a la luz, aunque lo achacó al efecto oxidativo del
aire, y en 1757 Giovanni Battista demostró que este efecto era debido
a la acción de la luz. A partir de entonces los estudios sobre la naturaleza de
la luz fueron completándose, y se realizaron los primeros esfuerzos para fijar
imágenes y dibujos por medio de la luz, pero éstos acababan por degradarse.
La cámara oscura
El descubrimiento de los
principios de la cámara oscura se ha atribuido a Mo-Tzum, en
la China de hace 25 siglos, a Aristóteles (300 a.C.), al
erudito árabe Ibn al Haitam (1000 DC), al inglés Bacín (1250), etc.,
pero no dejan de ser meras especulaciones.
La primera descripción completa e
ilustrada sobre el funcionamiento de la cámara oscura, aparece en los
manuscritos de Leonardo da Vinci (1452-1519). En el siglo XVI era utilizada
por los artistas italianos como instrumento para dibujar. Las había portátiles,
para dibujar paisajes, y de interior. William Hyde Wollaston inventa en 1806 la
cámara clara o lúcida (instrumento que aún se utiliza hoy para dibujar).
Fue Joseph-Nicéphore
Niepce (n 1765) quién consiguió las primeras imágenes negativas en 1816,
utilizando papel tratado con cloruro de plata, pero se obstinó en lograr
directamente imágenes positivas y además no consiguió fijar la imagen obtenida.
Las primeras imágenes positivas directas las logró utilizando placas
de peltre (aleación de zinc, estaño y plomo) recubiertas de betún de
Judea y fijadas con aceite de lavanda. Con este sistema y utilizando una cámara
oscura modificada, impresionó en 1827 una vista del patio de su casa, que se
considera la primera fotografía permanente de la historia. A
este procedimiento le llamó heliografía.
El daguerrotipo
Louis Jacques Mandè Daguerre,
veinte años más joven que Niepce y famoso pintor, estaba interesado en la forma
de fijar la luz con su cámara oscura y al enterarse de los trabajos de Niepce
le escribió para conocer sus métodos pero éste se negaba con evasivas; tras
visitarle varias veces e intentar convencerlo para asociarse, dio por inútiles
sus intentos y se lanzó a investigar tenazmente. En 1835 publicó sus primeros
resultados del proceso que llamó daguerrotipo, consistente en láminas
de cobre plateadas y tratadas con vapores de Yodo y yoduro de plata
durante 1 hora. Redujo además los tiempos de exposición a 15 o 30 minutos,
consiguiendo una imagen apenas visible, que posteriormente revelaba en vapores
calientes de mercurio y fijaba lavando con agua caliente con sal, aunque
el verdadero fijador no lo consiguió hasta dos años más tarde, el sulfito
de sodio. Algunos de los daguerrotipos que produjo se conservan aún en la
actualidad.




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